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Colombia, La Paz Total

A ya casi los cien primeros días del gobierno de Gustavo Petro que fue quien en Colombia obtuvo la mayoría en las urnas, es evidente que al ser su bandera la Paz Total, se lleve a la práctica una mejor o nueva pedagogía para todos los colombianos en torno a la misma, que incluya el Acuerdo de Paz firmado el 26 de septiembre de 2016 entre el Gobierno de ese entonces de Juan Manuel Santos y la exguerrilla de la FARC.

Pocos contaban, ni siquiera los partidos, los movimientos y las alianzas que tienen representación en el Congreso, con que se hiciera efectiva la amplia capacidad política de convocatoria de participación hecha por parte del presidente. Y es así como para emprender el cambio propuesto ya cuenta con el apoyo de cerca del 70 por ciento de esta corporación, que sancionará varias reformas como la tributaria, la de la salud, la de la educación, entre otras y proyectos que incluyen la agenda ambiental.
Para la formulación del plan nacional de desarrollo el presidente también ha ampliado el diálogo a la participación de la comunidad en general involucrando a todos los sectores, como los gremios y las asociaciones.
En este contexto, para aunar esfuerzos, que mejor que el gobierno nacional también, como lo está haciendo con el informe de la Comisión de la Verdad, cuente con la academia, sus espacios y medios no convencionales, en su papel fundamental de analizar, discernir y formar, máxime cuando los llamados medios habituales, apalancados en la zona de confort que brindan las redes sociales, han incidido, por la saturación, en exceso de desinformación, que distancia a Colombia de un Acuerdo Nacional.
Así las cosas, como entender que a sus escasos cincuenta y tantos días de gobierno Petro haya tenido que ser testigo de una primera manifestación de rechazo a sus políticas por parte de un sector de la sociedad, cuando estas aún se encuentran en etapa de discusión, no han sido aprobadas y mucho menos se han puesto en ejecución. Todo lo anterior en un ambiente de inconformidad generado, en parte, por quienes se sentían seguros en el Poder luego de 200 años, gracias a las garantías que otorga el derecho a disentir, que se da a la oposición en una democracia, sobre todo cuando se les ha invitado a sumar.
No se puede recuperar el tiempo perdido al haberse dado cumplimiento parcial al Acuerdo de paz, Colombia se merece la Paz Total y transitar la etapa de reconciliación que evite la aparición de nuevos fenómenos que según la visión de los análisis políticos, eviten la reconfiguración de nuevos conflictos y la posibilidad de escalar progresivamente a más violencias en lo urbano y lo rural. De allí la importancia de insistir en un diálogo nacional que involucre a todos, incluso a los grupos violentos, como el mismo Ejército de Liberación Nacional ELN y las Bacrim, para que unos se acojan a las herramientas que otorga la constitución del 91 y los últimos se sometan a la justicia.
Todavía a pesar de las circunstancias hay un consenso general en los aproximadamente 50 millones de colombianos, el país no se puede dar el lujo de aplazar otros cuatro años la ahora denominada Paz Total.

Autor: Por Germán A. Pérez R.

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Last modified: noviembre 1, 2022

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